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La Quebrantahuesos 2010 según Moiso (SEGUNDA PARTE)

22 de Junio de 2010 /2 Comentarios/en historias del tito moiso

Segunda parte de la emotiva crónica del nuevo corresponsal, el Tito Moiso. (LEER ANTES LA PRIMERA!!!)


A mitad de puerto el cielo estaba cerradísimo y la niebla nos iba comiendo terreno, Diego y yo llegamos con ligero adelanto a la cima con respecto Vicente. En este puerto no me encontré muy suelto pero son mis dudas iniciales y después conforme avanzan los kilómetros me voy encontrando mucho mejor, Vicente y Diego ya me conocen.  En el avituallamiento decidimos esperarle para lo que normalmente sería lanzarnos en un bajada larga y sinuosa como las que estamos acostumbrados a ver en la tele a nuestros ídolos por el paso de los pirineos, todo lo contrario fueron alrededor de 30km de un duro calvario y sufrimiento.

 

 

En los primeros metros de bajada con la altitud la niebla no nos dejaba ver mucho más de 20 metros, las zapatas que no se agarraban a la pista de frenado y el frío empezaba a entumecer todo nuestro cuerpo. Ya pasados unos kilómetros nos dolía hasta el frenar, los brazos y deltoides cargados por la tensión de la bajada y la humedad en nuestros huesos hacían mella. Me recordó a la emblemática subida de Tony Rominger al Otakam (Hautacam para los globeros) entre la niebla en un Tour de principios de los 90.

 

Por supuesto decidimos no arriesgar ya que teníamos poco que ganar y mucho que perder, lógicamente no todos piensan por igual y algún ciclista pasaba como un proyectil. Ya en un terreno más suave yo no podía ni pedalear, caladísimo, súper engarrotado, me costaba hablar porque solo hacia que tiritar y solo recuerdo poder decir: Vicente por tu madre para a por un café caliente, por tu madre para.

 

Tras pasar alguna aldea gabacha y no poder parar a por mi deseado líquido bullente decidí ponerme delante a rodar para calentarme porque sino me moriría de hipotermia, en esos momentos la lluvia era muy intensa y todos pensábamos en todo lo que nos falta hasta alcanzar la meta. La verdad que fue un momento muy duro, sobre todo para mí, a todos aunque fuese por un segundo se nos paso por la cabeza la retirada.

En estos momentos aun con los músculos como piedras se agradecía cualquier rampita o repecho y es que todos preferíamos estar subiendo a pasar otra pesadilla como la bajada del Somport. Hasta mi pulsómetro se resentía del tiempo se paro al entrar agua dentro, creo que no es sumergible a mas de 20metros. Tendré que comprar otro especial para apneas a grandes profundidades por si me vuelve a pasar algo parecido.

 

Con el inicio de las suaves pendientes del Marie Blanque el pedaleo era un poco más dulce, las piernas agradecían algo más de corriente sanguíneo y en respuesta algo de sudor sobre nuestra vestimenta mojada. Vicente conocedor del puerto y mucho mas de su cuerpo puso su “kit de pedaleo reductor” a modo de 4X4 y que nunca se para, Diego y yo fuimos un poco mas para adelante. Tras algún kilómetro duro sobre el 6 o 8% y ver que Diego con lo bien que iba a principio de temporada ahora con su marcha a Zaragoza su progresión había sido ligeramente truncada, decidí aventurarme a modo de avanzadilla. Faltarían entorno a 5km para coronar y llegan las primeras rampas del 11%, gracias a Eloy por su soporte técnico y colocarme al final un carrete de montaña. Fui probando el 32 pero no contento con mi pedaleo subí gran parte con el 39X28, reconozco que es un puerto muy duro porque durante 5km no baja del 11% y no tiene ni un descanso, pero es constante para que ciclistas como yo nos marquemos un buen ritmo de subida entorno al 9 media.

 

La verdad que muy contento con mi rendimiento ya que la últimas semanas había acusado el cansancio de la bici, correr, nadar y el gimnasio. Por cierto dentro de lo que la niebla nos dejaba ver, la vertiente francesa de los pirineos es más verde si cabe que la española.

 

Al llegar a la cima otra vez nuestra pesadilla la niebla y el frío, incluso me pareció ver al calvo de la Sexta. Paré a esperar al equipo 5 minutos en la cima y mientras aprovechar para comer alguna barrita por primera vez en la carrera. No hacia ni un minuto que me había parado y era incapaz de sacarme las barritas de debajo de chubasquero. Decidí moverme y bajar hasta el avituallamiento sólido y líquido que estaba a unos 5 kilómetros. Al llegar comprobé que todo el avituallamiento era un barrizal a modo de carrera de ciclo-cross la gente se metía a por comida pasando por el barro, un puesto de Cruz Roja con ciclistas con mantas térmicas a pocos grados de ser cadáveres, incluso me volví a cruzar otra vez con el calvo de Lobato eso si sin su amigo Cuello-toro.

 

Comí unas cuantas barritas energéticas ya que era el momento idóneo para evitar la temible pájara, sobre los 120km y tras el esfuerzo de 5km al 11% y me coloque otras tantas debajo del culotte pirata ya que sino en marcha no podría cogerlas de mi espalda. Espere unos 7 gélidos minutos mas a mis compañeros de fatigas y bajamos otra vez con calma y sobre todo con mucho frío. Las vacas que tuvimos que esquivar en medio de la bajada parecían incluso disfrutar del horripilante día que estábamos pasando.

 

Ya en el tramo de enlace entre los puertos decidí ponerme a rodar con alegría ya que antes me había funcionado correctamente.

 

Al pasar por las primeras rampas del penúltimo y decisivo puerto, el Portalet de unos 28km. Vicente nos aconsejaba mucha calma que este puerto no tiene fin y tenía razón, cuando coronas ni te acuerdas cuando empezaste a subir. En los primeros momentos Vicente y yo nos acongojamos un poco porque Diego no tenía buena cara, se quejaba de dolores en la espalda seguramente del frío y de forzar la posición de los riñones en el Marie Blanque. Paramos a rellenar algo de agua y estirar la espaldita de Diego y todo fue mucho mejor. Aunque el ritmo era lento sabíamos que no había problema siempre que no nos cebásemos en la subida, yo iba entre Diego y Vicente un rato consolando a cada uno a modo de padre, aunque en los últimos kilómetros Diego se recupero y fuimos juntos visualizando en nuestras retinas los preciosos paisajes que envuelven a la barrera divisoria entre Francia y España que se son los Pirineos.

 

Al coronar volvía nuestra lacra, era el frío y la niebla. Aunque esta vez de forma más leve ya que en el último tramo de bajada estábamos en nuestra calida tierra y eso se nota. Vicente decía que ya estaba todo hecho pero yo no cantaba victoria, al ver que la amplia carretera se reconducía a otra mas estrecha y de firme más irregular en nuestro argot “mas pegajosa e incluso algo botosa”. En mi mente el perfil de la etapa con la Hoz de Jaca con 170km en las piernas y rampas de hasta el 13% por muy corto que fuese tenia que agarrarse.

 

 

Pero todo lo contrario empezamos a subir y nuestra ropa empezaba a secarse por la acción del viento que ahora soplaba racheado y con fuerza (parecía que Dios no quería que acabásemos la Quebrantahuesos 2010 y soltaba todos los elementos con fuerza contra nosotros) eso si los pies siempre gélidos, me sentí muy bien a afrontar las primeras rampas y decidí irme para adelante a modo de desfogue. Al principio a 8 o 9 por hora con el 28 pero después levantándome para impulsar la bici con el 26, así repetidas veces hasta conseguir buen ritmo y superar los 12 por hora. Incluso al final metía el 23 y hacia bailar la bicicleta como solo los grandes nos tienen acostumbrados, la verdad es que me divertí mucho recogiendo a ciclistas y forzándome al máximo.

 

Ya sólo quedaba reagruparnos y realizar los últimos kilómetros casi todo a favor, pero con pequeños cambios de dirección del viento que provocaban que los relevos fuesen mas duros de por si.

 

La verdad que la predicción del tiempo de Internet no se equivoco en nada, lluvias en la vertiente francesa, a la entrada a España sol pero con grandes rachas de viento de hasta 57km/h. Puto Internet, puto Aemet ya se podían equivocar aunque sea por una vez.

 

Por supuesto la entrada a la meta fue neutralizada con los tres amigos emparejados a falta de decisión de la photo finish, por cierto al final Vicente se impuso sobre los tres.

Diego espero que el año que viene le ganemos, JEJEJE.

 

Sólo queda pediros perdón por el extenso relato por si os he hecho bostezar mucho y animaros de verdad a practicar ciclismo, si tenéis la oportunidad de ir a la Quebrantahuesos no lo dudéis. Si pensáis por el relato que es muy dura y vosotros no podéis solamente es cambiar el chip e ir a otro ritmo, lo único que este año ha sido mas dura por las condiciones climatologías.

 

Chapo a la organización por saber llevar a 10000 ciclistas durante cada metro de los 205km, a la gente que indicaba cada curva peligroso o no, a las ambulancias, a los de los avituallamientos, a los fotógrafos, a las motos, al público que animaba incesantemente “Aupa-Aupa”, a los bomberos de cada parque por donde pasamos y que nos animaban, a la guardia civil y en fin a todos ya que pasarían igual o mas frío que nosotros. Un especial saludo a Vicente y a Diego por la gesta del 19 Junio del 2010, esta no se borra de la memoria quedará para contar a nuestros nietos.

 


Última actualización 22/06/2010 20:12:58

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La Quebrantahuesos 2010 según Moiso

22 de Junio de 2010

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